Cierto es que no ha comenzado ninguna "revolución espontánea" en España, ni revolución, ni espontánea. Pero sí estamos asistiendo a un punto de inflexión en la recomposición de las vías de lucha de este país, estamos ante una oportunidad histórica que nos ha puesto sobre la mesa la posibilidad de poner en pie una iniciativa de esta dimensión sin apoyo formal de las estructuras de organizaciones políticas o sindicales.
A partir de la Huelga General del 29-S fueron varias las luchas contra la políticas de recorte social y laboral y agudización de las contradicciones capitalistas, que iban extendiendo un sentimiento general aunque disperso, acerca de la necesidad de organizar una respuesta unitaria y de masas al conflicto social, como el movimiento de parados o afectadas por la crisis, el movimiento de. Afectados por la hipoteca, o Juventud Sin Futuro, cuya movilización coordinada con el resto del movimiento estudiantil del estado el 7 de abril y su apoyo organizativo a la Plataforma DRY y al movimiento 15-M, constituyó la chispa que después encendería el bosque, y que elevo en primera instancia el nivel político y organizativo del movimiento de forma decisiva, en un momento decisivo.
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